Demasiado epoxi suma kilos fantasma; demasiado poco permite absorción lenta. Busca ese punto en que la tela desaparece visualmente y la superficie queda cerrada. Pesa piezas antes y después para entender tu proceso, y no temas practicar en retales. Los cantos requieren cariño extra, y las quillas recibirán raspones inevitables. Evita charcos de resina, nivela con pases largos y deja que el secado haga su magia antes de la siguiente decisión brillante.
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